El día amaneció gris 灰色的黎明
原載:La Prensa Libre (Costa Rica)哥斯大黎加「自由報」,08-06-2007
原作:Gabriela Castro(哥斯大黎加籍記者,旅居台灣五年)
中譯:馬德里人
原文刊載網址:
http://www.prensalibre.co.cr/2007/junio/08/opinion08.php
譯者按:
這是一篇對熱愛台灣的「前台灣友邦」人士,以相當感性的筆觸所寫下的一篇心情記事,也讓我一位派駐哥國前線、親身遭遇臨降旗撤館的男性外交官朋友讀後數度飆淚。在翻譯的過程當中,可以從原文的字裡行間當中,感受到那種對台灣這塊土地乃至人民的濃厚感情,我想,這樣的外國朋友若稱之為「台灣之友」應該當之無愧,而這種熱切的情感,連當今仍然居住在這塊土地上的某些人都還無法比得上。讀完整篇文章,似乎也可以讓長久以來在國際上老是遭遇各種挫折和不合理對待的台灣人們,感受到一絲來自國外的溫暖友誼,和寄予祝福的鼓勵。
台灣輿論對於「台哥斷交」這樣的新聞,看在許多國人眼中,或許會讓人感到不解,質疑何以政府迄今依舊執著於與這些既陌生又在國際上較不具影響力的遙遠國家維持邦交,也可能會對於政府老是花納稅人的錢去援助這些「聽都沒聽過」的發展中國家感到反感,甚至還會補上一句「又在花錢買邦交了」。然而,當我們總是以政客、媒體、高高在上捐助者的角度去看待這類的消息時,似乎我們就忽略掉,事情常常不只有從一種角度去看待,到底台灣跟這些發展中國家之間,除了政治層面的外交關係之外,還存在了哪些往來?對於許多友邦人民來說,台灣又是個什麼樣的國家?對台灣人又有著什麼樣的觀感?
*****************************************************************
我看到外頭剛下過幾場雨。當我步出家門時,有一種說不上的奇怪感覺:總覺得我的左鄰右舍、親朋好友和過往路人都用一種很嚴肅的表情面對我…幸好,這一切都只是我因為自責感所引發的想像。
我哭了整整一個上午,就像是遭遇摯愛親人辭世一般,就像是跟情人離別一般,就像是被人毫無理由地欺凌一般。我會哭,因為我覺得我們已經失掉了尊嚴、尊重,而且我們已經把尊嚴和尊重都賣給了在拍賣場上出價最高的買家——中國。
這一天就像平常一般,沒有人敢開口提起這件事情。然而在我心裡蔓延著的那股錐心之痛,促使我拿起電話撥給我那些摯愛的朋友,試圖給他們一點鼓勵,好讓我化解心中的那份背叛,對曾經如此恩待我和所有哥斯大黎加國人同胞的一個國家作這樣地背叛。我決定今天不開車出門,因為我今天想更靠近人們、更貼近人們的臉上表情;靠近這群我們正粗暴地在背地裡捅上一刀回報的台灣人民,更貼近這塊土地上仍然在對我微笑的人們。公車司機向我致謝,就在我回向他致意時,我的眼淚又來了。一位年長的先生跟我揮別,就好像是之前就熟識的朋友一般,那般地慈祥、和藹。漫步在整潔、滿是路樹植栽的大街上,我向老天爺能夠賞賜給我生活在這樣的自由空氣底下獻上感恩,但這又讓傷感浮上我的心頭。走進捷運讓我心裡的傷感更形加添,一位比丘尼用眼睛朝我細細打量,或許她隱隱看透了我心中的那股痛楚,對我浮上她溫暖的微笑,但這時我的淚水卻已經再也無法抑制,開始向四方漫無目的地決堤。
我看著街上人們的臉龐,更讓我對於那些政治遊戲感到羞愧。我無法理解我們何以會像希臘神話裡米達斯王被黃金的耀眼光芒而誘惑?沒錯,金錢常常會凌駕於道德、倫理、社會的價值之上,但我要問:這就是走在哥斯大黎加的街上還得擔心被打劫的理由嗎?這就是因為對金錢的渴望讓我們失去了靈魂,讓我們開始變得為達目的不擇手段的理由嗎?我們可以因為這樣就為了金錢而出賣朋友嗎?這就是我們選擇一個事實上不能當朋友、老是寡廉鮮恥地敲人竹槓的對象,為了利益跟方便跟它交朋友的理由嗎?跟中國建交到底讓我們獲得什麼?過去已經跟中國貿易往來的很好了,建交還能更好嗎?這建交背後到底有什麼不為人知的暗盤?為何要隱瞞真相?為什麼我們的總統要捨棄六十幾年來的友誼,和這群總是處處幫助著哥斯大黎加的人民?
許多人跟我說,跟台灣斷交是合乎常理的事情,也是「具前瞻性」的作法,跟更大的國家建交,可以替我們的國家開拓更多的生意,可以繼續帶領我們朝著跟已開發國家平起平坐乃至一較長短的發展目標前進云云。
或許他們說的有理,或許我們可以買到更便宜的東西(即便那些可憐的中國勞工遭遇如奴隸般的對待;沒錯,我們因為沒看到,所以不曉得他們所承受的是何種的虐待;我們就算知道,我們還是無血無淚)。沒錯,就算他們沒辦法抗議、沒有宗教信仰自由、沒有基本人權、沒有合理工資…那又干卿底事?對我們又沒影響。「關我什麼事?」對吧?何況,我還可以把所有的東西都賣到中國去,也不用去設想替我的國家留餘地,「一切為了生意」,一切都會是那麼的完美。
奇怪的是,遇到了要跟「強國中的強國」美國,態度就變得嚴肅不已,不像對中國時態度一頭熱地無限發展。跟中國往來我們到底能夠獲得多少平等的待遇?我們能夠滿足對中國的期待、獲得合理的對待、分享彼此的理念嗎?跟中國建立穩定、堅固的關係能夠讓我們獲得這些價值當中的哪些?未來將會告訴我們的。
但是更讓我覺得荒唐跟低級的是,我所聽到一些哥斯大黎加人所講的論調,說是我們必須跟中國發展關係是因為中國給我們更多的錢。真是無恥之至!但是,他們有沒有注意到他們所講的論點?打什麼時候開始外交關係得看你要付給我多少、要拿什麼來跟我換?這根本就是沒有人格和尊嚴的買賣交易。哥斯大黎加這個國家今天這麼做就是為了這個嗎?哥斯大黎加的國人同胞已經忘記了友誼是沒有條件的嗎?到底是什麼讓我們必須為了我們所希望的而努力?而台灣,很不幸地他們也陷入了這場賽局當中。或許台灣別無選擇地必須得滿足某些這種慾望,換取別人叫他一聲「朋友」,沒錯,這樣似乎並不正確,但是換成是您遇到跟台灣一樣的處境,您該怎麼辦?在佛家裡叫人不要有分別心,這跟在聖經裡叫人不要論斷人是一樣的道理。沒有身歷其中,無法瞭解箇中困難。我有五年的時間生活在台灣的天空下,幫助我成長許多,也讓我能對於攸關台灣人以及中國大陸中國人的事物更加敏感。也唯有居住在這裡、認識這個國家的人民,才有辦法瞭解箇中奧妙。
沒有親眼見到這裡的人,您無法瞭解他們的好、他們的責任感、謙虛、明事理、以及和善。如果您能瞭解,相信您也會跟我一樣感到不平。我對於中國大陸的人們並無惡意,畢竟我們出賣友誼並不是他們的錯。我常說,誘惑永遠存在,要接受它或是拒絕它全在你一念之間。
今天,當我走進教室,我無法克制我自己;身為媒體人的道德良知催促著我應該有所反應。我問我台下的眾學生們對此事有何看法,他們沒有指責、責備我的意思,只是跟我說:不知道該說什麼。我還是執意要他們能表達一些看法,我告訴他們我想要知道他們的想法;我看著台下的許多眼神,我可以感受到他們那受創打擊的心情,還有那無法理解卻必須接受面對這樣令人難以接受事實的心情。我看著一雙雙純真、友善的眼神正對著我望,瞬時間我又再一次地崩潰。我的眼淚順著我的臉龐不止地留下,訴說著我心中無比的歉意,還有我的痛心,痛心著哥斯大黎加用一把匕首把朋友交給了敵人,一切只為了錢。
學生問我這是否會對我造成影響。我的答案是否定的。很幸運地,這對我並不會造成任何影響,但是我所想到的不是我自己,而是對台灣的影響。我告訴我的學生們,有許多的哥斯大黎加人跟我有同樣的想法,我們對此都感到難過、感到痛心、感到無助,更為了在台灣為了應該享有的主權而奮鬥之際卻離棄台灣而感到傷悲。我們也都同樣為此落淚。
在前往一家餐廳途中,我在計程車上仍然無法控制我的淚水。計程車司機關心問我為何而哭泣,我想他絕對無法想像到我的答案竟是如此:我是個哥斯大黎加人,我要為我的國家對你的國家所做的行為感到抱歉。如同我的學生一樣,司機也沒有責怪我、向我表示憤怒、用「另類問候我母親」之類的話惡言相向或無禮相待,即便我就好比做出已經一腳踩在他鞋子上那般的行為。就像其他我在這個國家裡所認識的每個朋友一樣,司機只對我很簡單地說:「小姐沒關係啦!我們已經習慣了。謝謝妳這麼樣的挺台灣。」我想著:面對這樣棒的人民,我還有很多值得學習的。
我親愛的朋友們,這就是我的一些看法;為了台灣這個在國際社會上無法發聲、無人捍衛的國家,為了這個在國際間越來越不被承認是一個不折不扣的主權獨立國家,我得寫這篇文章;為了這群無法跟那些低級粗俗政客相提並論的可愛台灣人民,我得寫這篇文章;為了哥斯大黎加許多對這個國家和人民百姓有所虧欠的人,也為了許多已經看到這個國家和人民優秀一面的人,我得寫這篇文章,因為這個國家的人民,是我過去足跡所及的國家當中所看過最為真摯、值得信賴的一群。
我也要為了哥斯大黎加這個如今已經不再為了捍衛和平與人權等諾貝爾獎理念而奮鬥的國家而寫,這個國家如今已經淪為被市場牽鼻子著走。如果我們再不喚醒我們自己,再過不久我們也將會被出賣掉,屆時我們將不會再有朋友與我們攜手前行,因為我們自己已經把我們所有的一切都出賣了。
**********************************************************
El día amaneció gris
Gabriela Castro*
Ha llovido como pocas veces he visto. Al salir de mi casa me sentí extraña. Sentí que todos mis vecinos, amigos, transeúntes me veían con cara larga... pero no, era mi imaginación y mi sentimiento de culpa.
Lloré toda la mañana, como si se me hubiera muerto alguien querido, como si me hubieran arrancado a mi ser amado, como si me hubieran maltratado sin razón. Lloré quizás porque siento que hemos perdido la dignidad, el respeto y nos hemos vendido al mejor postor... China.
El día ha estado normal, nadie se ha atrevido a mencionar el asunto. En mi desolación llamé a gente querida para sentir un apoyo, para no sentirme traidora en un país que ha sido generosísimo conmigo, con todos los ticos. No quise conducir hoy porque quería sentirme más cerca de las personas, así que las caras de la gente —esa gente del pueblo taiwanés a quienes le estamos dando la espalda y pagándoles como bárbaros— me siguieron sonriendo. El chofer del bus me agradece, yo le agradezco y se me salen las lágrimas de nuevo. Un señor mayor se despide de mí como si me conociera, amable, apacible. Camino en la calle limpia y llena de plantas y le doy gracias a Dios por la libertad en la que vivo y me siento mal de nuevo. En el metro me siento peor, una monja budista me mira detenidamente, quizás ella vislumbra el dolor que siento en mi alma, me sonríe suavemente y mis lágrimas, ahora incontenibles, siguen su rumbo sin sentido.
Miro esos rostros, me siento tan avergonzada de los juegos políticos. No puedo comprender cómo nos hemos dejado seducir como el Rey Midas, por los brillantes destellos del oro. Sin duda el dinero puede más que los valores morales, éticos, sociales y me pregunto, ¿será por eso que en Costa Rica no se puede caminar en las calles sin miedo a ser atacado? ¿Será que esa sed de riqueza nos hace desalmados y nos impulsa a hacer lo que sea por conseguirla? ¿Será que podemos vender a nuestros amigos por dinero? ¿Será que realmente nunca fuimos amigos, sino chantajistas desfachatados que dábamos la amistad por bienes y conveniencia?
Y entonces qué estamos ganando realmente con entablar relaciones políticas con China. Ya había comercio bastante bueno, ¿será que va a mejorar? ¿Qué hay detrás de todo eso? ¿Por qué encubrir la realidad? ¿Qué movió a nuestro Presidente a romper las relaciones de 60 y tantos años con un pueblo que siempre nos ha ayudado?
Mucha gente me dirá que es algo lógico y de “visión a futuro” lo de romper relaciones con Taiwán para estar con el más grande, para promover más negocios para nuestro país, para seguir con el crecimiento creyéndonos “igualados” con los países desarrollados, competentes.
En fin, quizás tengan razón, quizás podremos comprar cosas más baratas (aunque a los pobres obreros chinos les traten como esclavos, claro, de por sí no los vemos, no sabemos lo que sufren ni cómo son maltratados, y aunque lo supiéramos nos hacemos los locos). Claro, qué importa que ellos no puedan manifestarse, ni tener opción de practicar la
religión ni los derechos
fundamentales y que no reciban un pago justo, si a nosotros en qué nos afecta ¡A mi qué! ¿verdad? Mientras yo pueda venderles a los chinos todo, sin incluso pensar o dejar nada para mi país, en pro del “comercio”, estará bien.
Es curioso, porque incluso hasta el “poderoso de poderosos”, Estados Unidos, está bastante nervioso del desarrollo sin control que tiene China, y ¿ahora nosotros? cuánta igualdad real habrá para nosotros. Podremos cumplir las expectativas de China, habrá trato justo, compartimos los mismos ideales que ellos. ¿Qué hay de los valores con los que se construyen las relaciones estables, sólidas? ¿Quedará alguno? El futuro lo dirá.
Pero más allá de esto y aún más soez y grotesco son los comentarios que he escuchado de voces de algunos ticos que dicen que tenemos que estar con China porque China nos dará más. Sinvergüenzas, descarados, vividores. ¿Pero es que no se dan cuenta de lo que dicen? ¿Desde cuándo las relaciones políticas tienen que ver con cuánto me das o qué me das a cambio? Esto es venderse sin moral y sin respeto. ¿Será por eso que Costa Rica está como está? ¿Será que los ticos se han olvidado de que no existe obligación en la amistad? En qué se tiene que trabajar para obtener las cosas que deseamos. Y Taiwán, desgraciadamente también cayó en el juego de dar. Quizás no le quedaba alternativa más que cumplir los deseos de algunos que se hacían llamar “amigos”. Sí, quizás no se justifica, pero ¿qué haría usted en su caso? En la filosofía budista se llama al no juzgar, en la cristiana también. Y la verdad, hasta que uno no vive en un lugar, no puede saber. Yo tengo cinco años de vivir bajo el cielo de Taiwán, un lugar que me ayudado a crecer como persona y a sensibilizarme sobre las cosas que afectan a los demás. Incluso a los chinos de China continental. Solo viviendo aquí y conociendo a las personas de este país se podría entender.
Dichosos ustedes que no ven los ojos de esta gente, dichosos ustedes que no saben lo buenas que son las personas aquí, lo solidarias, lo humildes, lo comprensivas, lo bondadosas. Si lo supieran estarían devastados como lo estoy yo. No tengo nada contra las personas de China continental, ellos no tiene la culpa de que nosotros vendamos a nuestros amigos. Como siempre he dicho, la tentación siempre existe, está en tus manos aceptarla o rechazarla.
Hoy, al entrar en mi clase, no pude contenerme. Mi espíritu de periodista me pidió respuestas. Les pregunté a mis estudiantes qué pensaban. Ellos no me acusaban, ni me reprochaban nada. Solo me dijeron: sin comentarios. Yo les insistí, les dije me quería saber qué pensaban. Yo vi en sus ojos, sentí sus corazones destrozados y su calma increíble para aceptar lo inaceptable. Vi esos ojos inocentes y amigos, mirándome. Me derrumbé. Mis lágrimas se resbalaban por mis mejillas diciéndoles lo mucho que lo sentía, lo mucho que me dolía como costarricense pagar el bien que han hecho con una puñalada, entregando al amigo en manos del enemigo; y sí, por dinero.
Me preguntaron si esto afectaba mi estatus. No. A mí, por suerte, no me afecta en nada. Pero no pienso en mí, sino en Taiwán. Les dije que muchos otros costarricenses pensaban como yo. Que estábamos tristes, que nos dolía y que nos sentíamos impotentes y muy tristes de abandonarlos en la lucha por su soberanía, que bien merecida la tienen. A ellos también se les salieron las lágrimas.
En el taxi de camino a un restaurante no pude parar de llorar. El taxista me preguntó por qué lloraba, creo que nunca se imaginó la respuesta: Soy costarricense y siento mucho lo que mi país le hizo al suyo. Él tampoco me reprochó, ni se enojó, ni me “madreó”, ni me maltrató, como quizás yo hubiese hecho en sus zapatos. Al contrario, como todas las personas que conozco en este país, simplemente me dijo: no se preocupe, ya estamos acostumbrados a esto. Gracias por creer en Taiwán. Pensé: aún tengo tanto que aprender de esta gente maravillosa.
Amigos, esta es mi reflexión, escribo por Taiwán que está mudo e indefenso y ahora más alejado de ser reconocido en el mundo como país soberano e independiente que es. Escribo por su gente, que no tiene nada que ver con las políticas rastreras e indignas, escribo por los costarricenses que le debemos mucho a este país y a su gente, y quienes hemos visto la bondad de un país con personas dignas y honestas, muchas, más que en cualquier otro lugar del mundo donde he estado.
Escribo porque Costa Rica ya no es el país que luchaba por ideales nobles, que defendía la paz y los derechos humanos, ahora solo se deja llevar por el mercado y si no nos ponemos vivos, pronto seremos vendidos también, y creo que no tendremos amigos que metan mano por nosotros, si de por sí, nosotros ya nos hemos vendido en todos sentidos.
*Periodista
文章定位: